Cómo elegir
Empresas de marketing digital en Chile
Si estás comparando proveedores, esto es lo que conviene preguntar antes de firmar: qué tiene que decir una propuesta, qué accesos tienen que quedar a tu nombre y cuáles son las señales de que te están vendiendo humo. Escrito por una de las empresas que estás comparando, y por eso con las incomodidades incluidas.
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Oficinas en Los Ángeles y Santiago · Diagnóstico sin costo · Sin permanencia forzada
Qué hace realmente una empresa de marketing digital
La respuesta corta: consigue que te encuentren y que te contacten. Lo que cambia entre proveedores no es la lista de servicios —esa la tienen todos igual— sino qué hacen de verdad cada mes y cómo lo demuestran.
En la práctica el trabajo se reparte en cuatro frentes, y casi ninguna empresa necesita los cuatro a la vez:
- Publicidad pagada. Google y Meta. Trae consultas la semana que se enciende y se apaga cuando dejas de pagar. Es por donde conviene empezar si hay urgencia de caja.
- Posicionamiento orgánico. Aparecer en los resultados que no se pagan. Tarda entre tres y seis meses en moverse, pero lo que se gana no desaparece a fin de mes.
- Redes sociales. Presencia y contenido. Sirve para que te reconozcan y para resolver dudas antes de la compra; rara vez es el canal que trae el primer cliente de un negocio B2B.
- Sitio y medición. La base de todo lo anterior. Si el sitio es lento o no se puede medir, cada peso que pongas en los otros tres frentes rinde menos y no vas a saber por qué.
Una empresa que te propone los cuatro desde el primer mes, sin haber mirado tus números, está vendiendo un paquete y no un plan.
Cómo comparar dos propuestas
Las propuestas de marketing digital son difíciles de comparar a propósito: cada una usa sus propias métricas y sus propios nombres. Estas seis preguntas las vuelven comparables.
¿Qué accesos quedan a mi nombre?
Google Ads, Analytics, Search Console, Business Profile y el dominio. Todos a nombre de tu empresa, con la agencia invitada. Si los abre a su nombre, el día que te vayas pierdes el historial — y el historial es lo que permite saber qué funcionó.
¿Cuánto va a medios y cuánto a honorarios?
Son dos cosas distintas. La inversión publicitaria se paga directo a Google o Meta con tu tarjeta. Un monto único sin desglosar hace imposible saber cuánto llegó realmente a los anuncios.
¿Qué cuenta como resultado?
Que esté escrito antes de empezar: llamadas, formularios, cotizaciones, ventas. Si la respuesta son impresiones, alcance o «engagement», el informe va a ser bonito y el teléfono va a seguir callado.
¿Quién hace el trabajo?
Nombre y apellido de quien va a estar en tu cuenta, no «el equipo». Pregunta también cuántas cuentas lleva esa persona. Es la diferencia entre que alguien conozca tu negocio y que te atienda una casilla distinta cada vez.
¿Qué pasa si no funciona?
La pregunta que más incomoda y la más reveladora. Debería haber una fecha, un criterio y un plan de qué se hace si a esa fecha no se cumplió. Si la respuesta es vaga, no hay plan.
¿Hay permanencia mínima?
Si el trabajo sirve, te quedas porque te conviene. Una cláusula de doce meses protege a la agencia de su propio desempeño. Lo razonable es pedir un plazo para que las campañas salgan del aprendizaje, no amarrar un año.
Las señales de alarma
Ninguna de estas prueba mala fe por sí sola, pero si aparecen varias juntas conviene seguir mirando.
Garantizan una posición en Google
Nadie controla el algoritmo. La única forma de cumplir «primera página garantizada» es elegir palabras que nadie busca, y entonces la promesa se cumple y no pasa nada. Pregunta siempre por qué consulta exacta, y búscala tú después.
Muestran resultados sin decir de quién
«Aumentamos las ventas un 300%» sin nombre de cliente, sin periodo y sin cifra de partida no es un dato: un 300% sobre tres ventas son nueve. Pide el nombre de la empresa y el mes.
Exhiben insignias que nadie verifica
Cualquiera puede poner un logo de «partner» en su web. Si una certificación importa para tu decisión, pide el enlace al directorio oficial donde aparezca la empresa. Nosotros preferimos no mostrar insignias por esta misma razón.
El informe no se puede comprobar
Un buen informe trae cada cifra con la plataforma de donde sale, y tú tienes el acceso para entrar a verificarla. Un PDF con gráficos que no se pueden cruzar con Search Console o Analytics es una presentación, no una medición.
Proponen sin haber mirado nada
Si recibes una propuesta con precios en la primera reunión, antes de que nadie haya visto tu sitio, tu competencia ni lo que busca la gente en tu rubro, es un paquete de catálogo. Puede servir, pero no es un plan para tu empresa.
Qué presupuesto hace falta
No hay una cifra general honesta, y quien te la dé sin preguntar nada está adivinando. Lo que sí se puede calcular antes de que firmes nada son dos números: cuánto cuesta el clic en tus palabras y cuántas consultas necesitas para cerrar una venta. De ahí sale el mínimo para que la inversión tenga sentido.
Lo que cambia más el presupuesto no es el tamaño de tu empresa, es tu rubro. Hay sectores en Chile donde el clic cuesta tanto que la publicidad en buscadores no es el camino y conviene ir por posicionamiento y ficha de Google. Saber eso antes de poner la plata vale más que cualquier descuento.
Y hay una cosa que rinde más que casi cualquier presupuesto si tienes local o atiendes una zona: la ficha de Google Business reclamada, completa y con reseñas reales. Es gratis, se hace en una tarde y decide si te llaman a ti o al de la cuadra siguiente.
Dónde encajamos nosotros
Progresa es una de las empresas que estás comparando, así que lo justo es decir para quién servimos y para quién no.
Trabajamos bien con empresas que tienen un producto o servicio definido y necesitan que los encuentren: industria, servicios técnicos, salud, comercio con catálogo. La oficina está en Los Ángeles, Región del Biobío, y hay otra en Santiago, así que estamos acostumbrados a presupuestos donde cada peso se justifica y a mercados regionales con poco volumen de búsqueda, que se trabajan distinto.
No somos la mejor opción si buscas producción audiovisual de marca a gran escala, si necesitas un equipo dedicado en tus oficinas, o si lo que quieres es volumen de contenido en redes sin medición detrás. Hay agencias que hacen eso mejor que nosotros.
Lo que sí puedes esperar: una persona a cargo con nombre, los accesos a tu nombre, el trabajo del mes escrito antes del mes y un informe en el que cada cifra se puede comprobar en la plataforma de donde sale. Puedes ver los clientes y los trabajos, cómo trabajamos o empezar por un diagnóstico sin costo, que es una revisión de qué tienes hoy y qué haríamos primero — sin compromiso de contratar nada.
Lo que nos preguntan al comparar
¿Cuál es la diferencia entre una agencia y una empresa de marketing digital?
En Chile se usan como sinónimos y no hay una distinción legal ni técnica. Lo que de verdad cambia entre proveedores es el tamaño del equipo, si el trabajo es propio o subcontratado, y si los accesos quedan a tu nombre. Esas tres cosas sí conviene preguntarlas; el nombre que usen, no.
¿Cuánto cuesta contratar una empresa de marketing digital en Chile?
Depende sobre todo del rubro, no del tamaño de tu empresa, porque lo que se paga en publicidad es el clic y su precio lo fija la competencia de tu sector. Cualquier cifra general sin haber mirado tus palabras es una adivinanza. En un diagnóstico se calcula el mínimo con dos datos: cuánto cuesta el clic en tus consultas y cuántas consultas necesitas para cerrar una venta.
¿Qué accesos tienen que quedar a nombre de mi empresa?
Google Ads, Google Analytics, Search Console, el perfil de Google Business y el dominio. Todos a nombre de tu empresa, con la agencia como administrador invitado. Es la pregunta más importante de toda la comparación: si los abren a su nombre, el día que cambies de proveedor pierdes el historial completo, y sin historial nadie puede saber qué funcionó.
¿Cuánto tardan en verse resultados?
Distinto por canal. La publicidad pagada trae consultas la primera semana, aunque las dos primeras son de datos y no de resultados. El posicionamiento orgánico tarda entre tres y seis meses en moverse, y más en consultas competidas. Si alguien te promete orgánico en 30 días, está hablando de palabras que nadie busca.
¿Conviene una agencia local o una de Santiago?
Para el trabajo digital la ubicación da casi lo mismo: las reuniones son por video y las plataformas son las mismas. Donde sí cambia es en conocer tu mercado — una agencia que trabaja habitualmente en regiones entiende que el volumen de búsqueda es más chico y que hay que ser quirúrgico con las zonas. Lo que importa más que la dirección es quién va a estar en tu cuenta y cuántas cuentas lleva.
¿Puedo contratar un solo servicio en vez de un paquete?
Sí, y normalmente es lo que recomendamos. Casi ninguna empresa necesita los cuatro frentes a la vez, y empezar por todo a la vez hace imposible saber qué fue lo que funcionó. Lo habitual es partir por el canal que resuelve la urgencia —publicidad si hace falta caja, sitio si no hay dónde llegar— y agregar el resto con los datos del primero.
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